
¿Por qué sus lámparas IR se queman con frecuencia? (y cómo evitarlo)
Si usted se dedica a reparar cerraduras inteligentes, seguramente sabe lo que implica este proceso. Se utiliza un método de calentamiento por pulsos rápidos, lo que significa que las lámparas IR se encienden y se apagan miles de veces.
Parece sencillo, pero en realidad es muy perjudicial para los componentes electrónicos. Es como si el sistema estuviera sometido a un estrés constante. Todo ese calentamiento y enfriamiento rápido genera una gran presión sobre el filamento y las piezas que lo sostienen. Si estas piezas no son lo suficientemente resistentes, el filamento comienza a deformarse. Y en cuanto toca la envoltura de cuarzo… ¡puf! La lámpara se daña.
La lucha constante dentro del tubo
Cada vez que la lámpara se enciende, el filamento de tungsteno se expande y luego vuelve a su tamaño original. Es como una lucha constante entre las fuerzas que actúan sobre el filamento.
Para evitar que la lámpara se deforme después de unos miles de ciclos, utilizamos una aleación especial para los soportes. Elegimos esta aleación porque se expande y se contrae al mismo ritmo que el cuarzo. De esta manera, todo permanece en su lugar.
No nos basamos en suposiciones para determinar si esto funciona. Probamos las lámparas con más de 20,000 pulsos rápidos, para ver dónde comienzan a aparecer grietas. Si los soportes no son lo suficientemente resistentes, el filamento se desplaza. Incluso un pequeño desplazamiento, de solo una fracción de milímetro, puede alterar la distribución del calor y causar la destrucción de la lámpara.
El equilibrio entre velocidad y durabilidad
Es tentador aumentar la potencia para acelerar el proceso de calentamiento. Lo entiendo: cuanto más rápido, mejor, ¿verdad?
Pero hay un problema: si se aplica demasiada energía, la temperatura del filamento aumenta, lo que hace que el tungsteno se vuelva frágil. Claro, se completarán las reparaciones más rápido, pero se perderá mucho tiempo reemplazando las lámparas dañadas.
La solución está en encontrar un equilibrio entre la frecuencia de los pulsos y el tiempo de enfriamiento. Hay que darle a las lámparas algo de tiempo para recuperarse.
Y un último consejo: revise los soportes de montaje. Asegúrese de que estén bien fijados. Cualquier vibración en el chasis de la máquina solo contribuye al cansancio térmico, y eso suele ser el punto de ruptura para que la lámpara se dañe prematuramente.