
Hablemos sobre el calentamiento por infrarrojos en los equipos SMT… y por qué, en la mayoría de los casos, este método falla. He estado en unos 2,000 talleres de tipo SMT diferentes. Si hay algo que he notado, es que existe una gran diferencia entre lo que prometen los folletos de los calentadores y lo que realmente ocurre en la práctica. Demasiados talleres tienen problemas con el exceso de calor o con un secado desigual de los componentes. Generalmente, esto se debe a que la lógica de calentamiento no está adaptada a la densidad de los circuitos impresos que se procesan allí.
Lograr una densidad de calor adecuada
Si quieres evitar que la pasta de soldadura se ablande, necesitas aumentar rápidamente la temperatura. Por eso utilizamos emisores de luz infrarroja de onda corta. Estos emisores logran alcanzar el sustrato del PCB mucho más rápido que la convección. Pero aquí está el truco: debes equilibrar la potencia con la longitud del tubo. Si colocas tubos de alta potencia en un espacio muy reducido, se genera una alta densidad de calor. Eso es bueno para acelerar el proceso, pero también es un riesgo. Si las rejillas de refrigeración no son lo suficientemente eficaces para manejar el calor generado alrededor del tubo, el resultado será su destrucción rápida.
Control inteligente vs. “efecto de fluctuación”
Un calentador es prácticamente inútil si su controlador es deficiente. Utilizamos controladores digitales PID, ya que evitan ese molesto efecto de fluctuación de temperatura que se produce con los termostatos baratos. Al colocar un termopar de tipo K a solo 2 mm del circuito impreso, el controlador puede ajustar la potencia en cuestión de milisegundos. El resultado es un perfil térmico estable y constante. Si intentas hacerlo con un simple interruptor de encendido/apagado, obtendrás fluctuaciones de temperatura de 10-15°C. Eso es perfecto para dañar algunos componentes delicados.
El verdadero compromiso
La verdad es que no se puede tener calor instantáneo y, al mismo tiempo, un calentador que dure para siempre. Cuando se somete un tubo de cuarzo a su voltaje máximo, se genera más calor, pero el filamento se destruye. Es como esperar a que ocurra un fallo. Por lo general, sugerimos operar los calentadores alrededor del 85% de su capacidad. Se pierde un poco de temperatura máxima, pero se ganan miles de horas de uso. Es una elección sencilla: o tener más potencia, o pasar los fines de semana cambiando los tubos. Preferimos la consistencia en el rendimiento.